lunes, febrero 02, 2009


Envidio el cielo que protagonizó la noche que te formaban,
la margarita que tocó la tierra que entretejió tus huesos,
la gota del rocio que parió tus ojos.

Hubo sangre masticando sueños,
voces clamando mientras huías
cientos de espigas que se agolparon para darte la propiedad del trigo,
la sonrisa de una almendra,
las manos de pan, el alma de vino.

No fué entonces que me enamoré de tu voz anisada?
Cuando el agua complíce me paseó por tu pelo.
De tu olor a niño, de tu piel sagrada,
De tus pies quemados por el sol de enero?


desde entonces sueño con tus dedos,
con tu boca impetuosa y tu andar insensato.

He dormido contigo años sin que lo supieras,
He contemplado tu aliento,
mordido tu lengua, bebido tu agua,
pero preferiste el exilio y
no he sabido de ti .
Lo que me mantiene viva
es saber que un dia volverás al barro,
donde mi corazón de lirio,
te sigue esperando.

5 comentarios:

Santiago Almeida dijo...

hermoso, no pierdes ese toque tuyo al escribir, la verdad te pasas!!!

Graciela Ventimiglia dijo...

Hola Andrea!!! qué hermoso este poema, candente...espero que no te pierdas tanto! besitos

Vigi dijo...

fabuloso

mia dijo...

Me has conquistado,

qué sensibilidad

qué poesía!

Besos

Camille Stein dijo...

muy hermoso


... corazón de lirio

flor que ve y espera


un beso